Un gasto se paga hoy; una deuda es dinero prestado con intereses. Distinguirlos evita tratar la tarjeta como “un gasto más” y ataca la raíz del problema.
Si el mismo sueldo rinde menos, no es imaginación: precios de vivienda, alimentos, luz y gasolina subieron más que los salarios. El ajuste está en el presupuesto, no en más crédito.
Un presupuesto no es una restricción: es un mapa. Empieza por el ingreso neto, lista deudas y gastos fijos, controla lo variable y revisa cada semana.

